"Adentro se deben estar revolcando", decían algunos de los miembros del Movimiento Unificado de Minorías Sexuales (MUMS), con la vista clavada en la Catedral de Santiago. Homosexuales y transexuales decidieron contraer matrimonio en plena Plaza de Armas de la capital y en las puertas de la iglesia. Todo esto ayer, en el marco del día de San Valentín y como un acto simbólico, cuya intención era reivindicar el derecho al amor entre personas del mismo sexo.
Pasado el mediodía, los colores del arco iris llenaban la esquina de Puente con Catedral. Mujeres de terno o con la clásica humita que lleva el novio para casarse por la iglesia y hombres con el traje de la novia y ramos de flores en mano.
Con la escena del matrimonio querían manifestar la necesidad de una ley que castigue la discriminación y les permita dejar de ser "parejas de segunda clase", según Fernando Muñoz, presidente del MUMS. Consideran que es necesario hacer una reforma que les permita contraer matrimonio de forma real.
Cuando la seudo sacerdotisa dictó la frase: "yo te recibo a ti como mi esposa y esposo y prometo serte fiel", todos los comprometidos se echaron a reír. Y la verdad es que al ser una perfomance, las parejas que estaban a punto de contraer el sagrado vínculo y que más tarde concluyeron con un beso, no eran todas reales, según lo aclaró el presidente del movimiento. Algunos tenían su media naranja fuera de la ciudad o simplemente aún no la encuentran. Pero como besos y abrazos no quitan pedazo, Muñoz asegura que todo está dentro de la buena causa, por lo que no debería haber problemas de celos.