Por Angélica Valderrama / Presidentx de MUMS / 22-10-2009 / La Nación

El sábado 17 se realizó a nivel mundial la campaña por la “despatologización de la transexualidad”, con el objetivo que desaparezca de los manuales siquiátricos como enfermedad mental. En Chile varias organizaciones convocaron a una actividad en Plaza de Armas; los/as transeúntes recibieron información y conversaron con los/as activistas ahí reunidos. Sólo dos candidatos/as que pertenecen a la diversidad sexual se acercaron a manifestar su apoyo. Los candidatos/as de los grandes bloques políticos seguramente no se han enterado de esta problemática y como no es una demanda masiva, ni genera popularidad, no existe mayor interés.

La misma lógica de buscar lo masivo y popular sigue la mayoría de los candidatos a ocupar puestos de representación, mientras algunos se travisten de progresismo y con mucha dificultad hablan de diversidad sexual, otros tratan de resolver la histórica deuda del Estado con los derechos humanos de homosexuales, lesbianas, transexuales y otros/as con leyes especiales como la presentada hace poco: el pacto de unión civil.

Unión civil para heterosexuales podría interpretarse como un signo de progresismo, como una regulación desde el Estado para aquellos que hoy no quieren contraer matrimonio. Habría que preguntarse, claro, por qué la institución del matrimonio está en bajada. ¿Será que sigue siendo un lugar de derechos para unos y deberes para otras? Da para muchas reflexiones.

Pero desde el mundo de la diversidad sexual, ¿qué significa este proyecto que pretende regular nuestras convivencias, nuestras relaciones de pareja?

Sería lógico que para presentar un proyecto que involucra a la diversidad sexual se dialogue con ella. ¿Por qué los/as políticos/as que han presentado este proyecto no se han reunido con todas las organizaciones LGTB y lo han hecho sólo con las cercanas a la Concertación? ¿Por qué no proponen procesos participativos con la diversidad sexual en reuniones a puertas abiertas? ¿Por qué sólo unión civil cuando los/as heterosexuales pueden elegir entre ésta o matrimonio? Porque legislar sobre matrimonio implica un cambio en la Constitución. Un real reconocimiento de la diversidad que compone el país, implica mucho más que contar con la opción de casarnos, si lo quisiéramos. Es poner un piso de igualdad ante la ley, dar un giro simbólico, sería sólo en un sentido y mínimamente estrechar la distancia entre la imagen de país desarrollado que queremos proyectar y la realidad de país en que las llamadas minorías son vulneradas en sus derechos cada día.

Las leyes deben responder a los tiempos que vivimos y a las realidades sociales y culturales. La falta de legislación para aquellos/as parejas de homosexuales o lesbianas es un atentado contra los DDHH que no aceptamos, pero queremos una legislación que dé cuenta del Estado democrático de derecho en que vivimos; donde los derechos son para todos y todas sin distinción. A todos los políticos que anuncian ofertones electorales les preguntamos: ¿se consideran demócratas cuando pretenden para algunos/as todos los derechos y para otras/os sólo leyes especiales, estableciendo ciudadanías de segunda categoría?

Enlace de la columna en La Nación:
http://lanacion.cl/la-marcha-de-la-diversidad/noticias/2009-10-07/185724.html