El Movimiento por la Diversidad Sexual, MUMS, alrededor del medio día realizó una protesta frente a la Catedral Católica Metropolitana de Santiago para manifestar su rechazo a los dichos del Secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone que, en su visita a Chile, asoció la pedofilia a la homosexualidad.

La actividad respondió a una acción internacional coordinada y convocada por la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, personas Trans e Intersex, ILGA.

En la Plaza de Armas, decenas de transeúntes miraban con curiosidad el gran lienzo colorido que decía “Sin discriminación: Amar en Igualdad”. Policías sospechosos circulaban al pequeño grupo que agitaba sus banderas del arco-iris con energía.

Gonzalo Cid, uno de los representantes de MUMS presentes en la actividad, con un megáfono da inicio a las declaraciones. “Estamos aquí para condenar los abusos por sacerdotes y cardenales de la Iglesia Católica, en los cuales las familias han depositado su confianza y lo que tienen de más precioso: sus hijos e hijas”, señala Cid.

“¿Cómo se explica que el cardenal (Bertone) venga y se permita esa violencia contra personas que luchan por construir una sociedad inclusiva, donde las diferencias sean una riqueza y no una amenaza?”, se cuestiona Angélica Valderrama, presidenta de MUMS. Además, indicó que, “si bien en Chile existe una multiculturalidad, étnica, cultural, religiosa, es a la diversidad sexual a la que se echa mano para desviar temas que, en este caso, tienen en entredicho a la Iglesia en tanto jerarquía, como la pederastia”.

Fernando Muñoz, dirigente de MUMS, afirmó “exigimos que las autoridades de la Iglesia Católica dejen de ocultar la verdad respecto de los abusos contra niños y niñas inocentes, asuma las graves denuncias provenientes de diversos países, y dejen de utilizar a la diversidad sexual como modo de evadir y desviar la atención frente a sus responsabilidades”.

Gran parte del movimiento de la diversidad sexual alrededor del mundo cree que esta es una estrategia para desviar la atención y distraer la sociedad frente al gran problema: la justicia no está siendo aplicada para todas las personas que cometen delitos, y la Iglesia Católica usa la confianza de los creyentes como escudo para eludir la responsabilidad por sus actos.

Es de extrema necesidad “fortalecer la protección de los derechos de todos los niños y niñas en el mundo y la seguridad jurídica que todos aquellos que los violen serán perseguidos en cualquier lugar en cualquier momento”, señaló el comunicado de prensa de ILGA.

MUMS hace un llamado a todas las personas de todo el mundo, que no guarden silencio frente a estos crímenes tan horrendos y repudiables, y que nos ayuden a exigir justicia ante los tribunales correspondientes y la opinión pública en general.