En la tarde del 31 de mayo, congregaciones evangélicas de distintas denominaciones se dieron cita en la plaza de la Constitución, para protestar por lo que consideraron una «campaña de justificación de la homosexualidad» en Chile, financiada por el gobierno de Holanda.

MUMS, movimiento por la diversidad sexual, por su parte, realizó en la misma plaza una contra manifestación, para denunciar el permanente lobby que realizan agrupaciones evangélicas fundamentalistas en el Congreso, con el fin de oponerse a la ley antidiscriminación y justificar las prácticas de homo-lesbo-trans-fobia.

En la oportunidad, Angélica Valderrama, presidenta de MUMS, leyó una declaración pública (reproducida más abajo), y luego los activistas Fernando Muñoz y Gonzalo Cid dijeron algunas palabras sobre el respeto y la convivencia en la diversidad, recibiendo una respuesta antagónica por parte de los evangélicos, los cuales con cantos y alabanzas que fueron in crescendo empezaron a agredir verbalmente el movimiento.

A modo de reivindicación, cuatro parejas no heterosexuales se besaron en el centro de la Plaza de la Constitución, desatando la furia de los fundamentalistas, quienes agredieron físicamente a Gonzalo Cid buscando una confrontación entre ambos grupos. Posteriormente MUMS realizó una denuncia ante la policía.

La actividad finalizó cuando Carabineros invitó retirarse a todas las personas que estaban en la plaza. Sin embargo, los activistas de la Diversidad Sexual cumplieron el compromiso, pero no así los miembros de las agrupaciones evangélicas presentes, quienes se mantuvieron en el lugar por más de una hora, lo cual será motivo de una acción de protesta contra carabineros por su actitud desigual.