MUMS participó este 11 de septiembre de la marcha que ocurre anualmente en conmemoración al golpe militar de 1973, que desencadenó una serie de violaciones de derechos humanos en Chile, ya que bajo la dictadura de Pinochet, desde 1973 a 1990, unas 3.000 personas murieron o fueron desaparecidas, mientras que otras 28.000 sufrieron torturas.

La marcha se desplazó desde el centro de Santiago hasta el Cementerio General, con alusiones al Gobierno derechista, a la Diversidad Sexual, a los presos políticos, a los detenidos desaparecidos, y, principalmente, a los mapuches en huelga de hambre desde hace más de dos meses días en el sur del país.

La presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, AFEP, Alicia Lira, consideró «dramática» la situación de los mapuches, que a su juicio «pelean por su derechos, por su dignidad, contra el robo de sus tierras ancestrales» y acusó que el Gobierno «hace oídos sordos».

A su vez, Fernando Muñoz, coordinador político del Movimiento por la Diversidad Sexual, MUMS, indicó que «nuestra presencia en esta marcha es una responsabilidad ineludible con los derechos humanos en Chile. Hay demasiadas cuentas pendientes. Más ahora que el pueblo mapuche está poniendo en jaque la ley antiterrorista.»

Durante su discurso, la presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, AFDD, Lorena Pizarro, hizo reiterados llamados a los asistentes a evitar provocaciones e hizo hincapié en el carácter «reivindicativo y pacífico» del acto.

Los medios de comunicación tradicionales se enfocaron, como en todos los años anteriores, en los algunos pocos que manifestaron su desacuerdo con el Estado de forma violenta, los heridos y detenidos. No dan suficiente énfasis a los objetivos de la marcha y, por el contrario, los invisibiliza. Sus líneas editoriales se han encargado de tergiversar la información para mantener a la población dormida frente a la explotación y sometimiento que muchos sufren día a día en cada momento de su vida.

Durante ese día, en Vitacura, la hija del ex dictador Augusto Pinochet, Lucía Pinochet Hirart, afirmó que su padre “se pudo morir tranquilo y orgulloso de que este país es lo que es gracias al gobierno de las Fuerzas Armadas encabezadas por él”. Claro que sí: un país en la época oscura en términos de derechos humanos.

Chile es hoy un país profundamente desigual, donde los derechos humanos fundamentales no están garantizados para nadie, mucho menos para las lesbianas, gays, bisexuales y personas trans. Además, aún tenemos deudas pendientes por las graves violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la dictadura e incluso en el periodo democrático posterior.

Hoy hay una cincuentena de mapuches en huelga de hambre porque están sometidos injustamente a la Ley Antiterrorista, el Estado chileno está condenado internacionalmente por la violación a los derechos de una jueza por ser madre lesbiana. Hay demasiadas cuentas pendientes.

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