El pasado 25 de septiembre, miles de jóvenes marchamos para exigirle al gobierno y al congreso avances consistentes en igualdad de derechos para todos y todas. Quienes decían que a los jóvenes no les interesaba el tema, aquí está claro que si nos interesa la lucha contra la discriminación, la homofobia, lesbofobia y transfobia, y que saldremos a la calle cuando sea necesario para exigir que se respete la igualdad de derechos para todos y todas.

Estas manifestaciones políticas son un clara realidad de que en este país la diversidad sexual existe, se manifiesta y empodera, y que orgánicas públicas tratan de ocultar la discución, pues he quedado muy sorprendido cuando no vi en los medios de prensa (pública, escrita y de televisión) ninguna imagen ni comentario sobre la marcha por la diversidad sexual 2010. Claramente esto es discriminación por parte de los medios, pero no hay que darse por vencidos.

Esta es una lucha que recién comienza. Debemos ser capaces de unirnos y dar la pelea todos y todas juntas. Organizaciones que luchan por los derechos de la diversidad sexual como MUMS, organizaciones políticas, ONG’s y de DDHH, todos y todas juntas, debemos avanzar. Basta hacer un simple ejercicio de derecho: ¿Cómo es posible que en nuestro país recién estemos en la discusión de si aceptamos o no la píldora del día después? Y en nuestro país vecino, Argentina, ya se pueden casar las parejas de un mismo sexo y se está discutiendo una ley de aborto en el congreso. ESTO es avance.

A estos miles de jóvenes que marchamos, me atrevo a hacerles un llamado. Un llamado a luchar, a sumarse al trabajo que día a día se realiza en el Movimiento por la Diversidad Sexual (MUMS), desde donde se puede avanzar en cambios, en profundas trasformaciones. También mi llamado va para que la comunidad LGTB (gay, lesbianas, trans y bisexuales) realice cambios desde sus espacios más cercanos, pues estos son espacios de micropolítica importantes, donde formar y educar acerca de nuestras inquietudes es una plataforma de visibilización.

No me queda más que agradecer a toda la gente que se atreve, sin miedo, a marchar por la Alameda y luchar por los cambios y transformaciones en la sociedad. Por un Chile mejor y libre de prejuicios, por un Chile más justo, más social, más igualitario y sin discriminación.

* por Felipe Parada Méndez, militante de la Juventud Socialista de Chile.