Santiago, 10 de octubre de 2026

La situación en Palestina es crítica y nuestras organizaciones han elegido no guardar silencio respecto del genocidio del pueblo palestino, en atención a nuestro compromiso irrestricto con los Derechos Humanos como eje articulador de nuestro activismo.

En el territorio palestino se desarrolla una profunda crisis humanitaria, ampliamente denunciada, marcada por la ocupación. Frente a esta realidad, y en defensa irrestricta de la dignidad humana, consideramos urgente pronunciarnos y hacernos parte de la denuncia internacional.

Pero queremos ir un paso más allá. Se ha justificado la intervención en ese territorio como una acción que eventualmente liberaría a personas sometidas a rígidas normas islamistas, colocando recurrentemente la situación de las personas LGBTQIA+ como un ejemplo de quienes podrían versebeneficiados por la ocupación.

Sin embargo, esta narrativa invisibiliza una realidad fundamental: las personas LGBTQIA+ palestinas también son afectadas por la violencia, el desplazamiento, la ocupación y las vulneraciones de derechos humanos que impactan a la población palestina en su conjunto. Presentarlas exclusivamente como sujetos que deben ser “liberados” mediante la ocupación supone instrumentalizar sus vidas y experiencias para legitimar una política de exterminio.

Es precisamente en este contexto que resulta necesario hablar de pinkwashing. Diversas organizacionesy activistas palestinas LGBTQIA+, entre ellas Aswat y alQaws, han denunciado la instrumentalización de los derechos y las vidas de las personas LGBTQIA+ como una herramienta discursiva para presentar la ocupación y otras formas de violencia como acciones progresistas o liberadoras. Desde esta perspectiva, la defensa de los derechos LGBTQIA+ no puede ser utilizada selectivamente para justificar la vulneraciónde otros derechos humanos.

Se puede ser parte de la población LGBTQIA+ y, al mismo tiempo, tener una mirada crítica frente a la vulneración de la dignidad humana en cualquier parte del mundo, como ocurre en Palestina. Esto no implica una defensa de los Estados islámicos ni una apología de la negación de derechos y del castigo que, en algunos de ellos, sufren las personas de la diversidad sexogenérica. Se trata de denunciar los vejámenes que ocurren en el contexto de la ocupación y de expresar nuestra profunda molestia frente ala instrumentalización de nuestras banderas para intentar justificar el genocidio. No es una contradicción: es conciencia acerca de lo que ocurre.

Nuestras banderas no están para justificar la violencia: están para defender la dignidad, la libertad y lavida de todas las personas. Por eso, frente al genocidio del pueblo palestino, elegimos no guardar silencio.

SUSCRIBEN

Las siguientes organizaciones LGBTQIA+ hacen suyo el contenido de la siguiente carta:

1. Movimiento por la Diversidad Sexual (MUMS)

2. Asociación OTD

3. Comisión Nacional LGBTIQA+ PCCh

4. Disidencias en Red

5. Diversidad Vocal

6. Frente Diversidades y Disidencias del Frente Amplio

7. Secretaria de las Diversidades Central Unitaria de Trabajadoras/es (CUT-Chile)8. Sindicato Luis Gauthier

Asimismo, otras organizaciones que trabajan por los Derechos Humanos han decidido adherir a lapresente misiva:

1. Agrupación de Trabajadores Anticapacitistas de la Universidad de Chile

2. Fundación FEDI

3. Fundación Chile necesita ESI