Fuente Radio JGM / Por Catalina Palma Reyes / 2026-07-08 /

Las redes sociales se han convertido en uno de los principales espacios de difusión de discursos de odio, principalmente hacia las mujeres y la comunidad LGBTIQ+, una situación que ha aumentado por el avance de movimientos conservadores y de ultraderecha en distintos países, esto según organismos internacionales y especialistas. A esto se la ha llamado el crecimiento de la machoesfera, un concepto que retrata el clima social que se da en algunos sectores del internet.

Redes sociales: el principal escenario de la violencia y los discursos de odio

La Organización de las Naciones Unidas ha advertido que internet está siendo utilizado como una plataforma para la intolerancia y la desinformación. En Chile las cifras también muestran un escenario preocupante. Un estudio de Ipsos y Fundación Iguales reveló que el 31% de las personas considera que los discursos de odio hacia la comunidad LGBTIQ+ han aumentado en redes sociales, nueve puntos más que el año pasado.

Desde la ONG Amaranta, Cecilia Ananías advierte que el funcionamiento de las plataformas digitales contribuye a amplificar estos mensajes.

Pero las consecuencias de estos discursos van mucho más allá de las pantallas. Especialistas advierten que el odio que circula en internet termina influyendo en la convivencia diaria, en las instituciones y en las decisiones políticas.

Los discursos de odio no se quedan solamente en internet. Terminan permeando la vida cotidiana, las relaciones sociales y las políticas públicas, generando un ambiente donde la violencia y la discriminación se sienten cada vez más legitimadas. – Cecilia Ananías.

El avance de la ultraderecha y la normalización de la misoginia y la LGBTIfobia

La violencia digital y el crecimiento de la machoesfera afecta especialmente a las mujeres y a las personas de la diversidad sexual. Una encuesta de la Subsecretaría del Interior -realizada el 2023– determinó que el 65% de las mujeres y el mismo porcentaje de personas LGBTIQ+ se encuentran particularmente expuestas a sufrir agresiones en internet. Entre quienes militan por los derechos de la diversidad sexual, el 42% asegura haber sido víctima de violencia digital por su activismo.

Para las organizaciones feministas y de diversidad sexual, el auge de los discursos conservadores ha instalado narrativas que presentan a ciertos grupos como una amenaza para el orden social. Así lo asegura Sharma, parte de la fundación Tremendas.

Desde Tremendas advierten que este fenómeno no es casual, sino parte de una reacción política y cultural frente a los avances en materia de derechos.

Hay una estrategia muy clara de instalar miedo y de retroceder en derechos que han costado décadas de lucha. Se busca cuestionar la igualdad y volver a poner en duda la existencia y dignidad de ciertas personas. – dHARMA, fundación Tremendas.

La situación también se refleja en las cifras de discriminación. Según la Encuesta Web Diversidades del Instituto Nacional de Estadísticas, el 85,4% de las personas LGBTIQ+ ha sufrido algún tipo de discriminación en su vida y un 74,2% ha experimentado violencia psicológica o verbal. Además, la mitad de las personas encuestadas reportó síntomas de ansiedad o depresión asociados a estas experiencias.

Machoesfera y la ultraderecha

Desde el Movimiento por la Diversidad Sexual, MUMS, advierten que los discursos impulsados desde sectores políticos y figuras públicas terminan teniendo consecuencias concretas en la vida de las personas y en el crecimiento de la machoesfera.

Cuando los discursos de odio se repiten desde figuras de poder o desde autoridades, dejan de ser opiniones aisladas y se transforman en mensajes que validan la discriminación y la violencia. Algo que sucede en aumento con la ultraderecha. – Jennifer, presidenta de mums.

La organización también sostiene que la instalación de estos discursos genera un clima de mayor inseguridad y temor entre las personas de la diversidad sexual.

Cuando el odio sale de internet: discriminación, miedo y efectos en la salud mental

Organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos coinciden en que los discursos de odio ya no son un fenómeno aislado. La combinación entre desinformación, algoritmos y el auge de la ultraderecha ha generado un escenario de creciente hostilidad hacia mujeres y personas LGBTIQ+, planteando nuevos desafíos para las democracias y la protección de los derechos humanos y evidenciando que el odio en línea tiene consecuencias cada vez más reales fuera de las redes sociales.